Es habitual que cuando alguien me pregunta por la pasarela de pagos que mejor se adapta a sus necesidades la conversación acabe derivando en una cuestión de coste. No son pocos los que consideran que el 2,5% -posiblemente- de Stripe o Paymill sean una barbaridad comparados con el rango que 0,5% a 1,5% en el que se mueven habitualmente los bancos españoles. No importa la diferencia funcional y las limitaciones que eso puedan suponer para nuestro comercio, acaba siendo una cuestión de precio.

¿Pero por qué esta diferencia?, ¿cómo es posible que unos sean tan caros y otros tan baratos? Debe ser algo así como lo de comprar un piso, somos más listos que los demás. ¿O es un espejismo?

Tenemos que partir del hecho de que España es una anomalía en lo que al cobro online con tarjetas se refiere. Las comisión total por cobrar por internet es habitualmente más baja que en la mayoría de los países de nuestro entorno . Siempre hay excepciones, claro, pero por lo general se cumple.

Historia de un pago con tarjeta

Para poder entenderlo todo y que cada uno pueda hacer sus números, vamos a ver lo que sucede cada vez que se realiza una venta por internet pagada con tarjeta.

El proceso completo se parece bastante a la siguiente imagen (hay alguna inexactitud, pero nos vale). Se trata de una operación de crédito, pero es suficientemente ilustrativo también para las de débito.

Proceso de compra con tarjeta

Como podemos ver si lo simplificamos, una transacción de tarjetas se reduce a dos pasos:

  • autorización de la operación (flechas rosas).
  • transferencia del dinero del comprador al vendedor o adquirencia (flechas negras)

Y como indica el iconito de las monedas con el símbolo del dólar, hay mucha gente que se lleva una parte de la comisión que deja la operación. Es importante darse cuenta que también cobra el emisor de la tarjeta, lo cual es lógico, porque en otro caso no se metería en el lío que supone.

La autorización, por lo general, tiene un coste fijo y es realizada por una empresa llamada PSP (Payment Service Provider, que no es/suele ser un banco), mientras que la adquirencia de dinero suele ir a porcentaje, y sí, mayormente intervienen bancos junto con el intermediario de la red. Es la parte realmente significativa.

Esta comisión por la adquirencia del importe de la venta se compone principalmente de dos comisiones: la tasa de intercambio que se lleva el emisor de la tarjeta y la tasa de descuento que se queda el banco del comercio (banco adquirente).

El % que le ofrece el banco adquirente ofrece al comercio cuando se le solicita un TPV es siempre la tasa de descuento. De modo que debería ser lo suficientemente grande para incluir la tasa de intercambio, la comisión del PSP y el beneficio para el banco adquirente.

Por no complicar el post más, podemos decir que la tasas de intercambio son un importe fijo. Dicho importe varía en base al sector del comercio, la red de las tarjetas y su tipología entre otros factores, pero es movimiento entre bancos y les gusta llevarse bien. Sin querer ser malo, es una especie de honor entre ladrones. Esta comisión la paga directamente el banco, sin decirnos el importe, aunque esto debería cambiar en breve.

Los bancos

Lo curioso viene cuando miramos las datos. Como toda operación financiera, esta transferencia de fondos esta supervisada por el Banco de España y podemos ver los datos estadísticos agregados sobre la misma. Y curioseando por las mismas se pueden ver los valores medios para el sector de minoristas (la mayoría de nosotros) en el 2013: aproximadamente 0,74% de tasa de intercambio y 0,76% de tasa de descuento.

Actualización

Desde el 1 de Septiembre de 2014 la tasa de intercambio es de un máximo de 0,3% para tarjetas de crédito y 0,07 centimos para débito. El coste ha bajado, pero el razonamiento del artículo es el mismo.

Es decir, parece que el banco adquirente ofrece el TPV con un 0,76% de tasa de descuento para llevarse únicamente un margen del 0,02%. ¿Alguién se lo cree? Veamos cuatro de las técnicas más habituales que suelen utilizar con números.

Para simplificar los cálculos supondremos que nos ofrecen una tasa de descuento del 1%.

1.- Mínimos

Lo primero que suele costarle a un banco decir es si su tasa de descuento tiene un mínimo. Por que lo suele tener y deberíamos preguntarlo. Si tiene un mínimo de €0,60, significa que independientemente de la tasa de descuento, para todos las ventas de menos de €60 el banco cobrará €0,60. De modo que si la venta media del comercio es de €30, la tasa de descuento real es del 2%.

Cuando nos piden información a la hora de solicitar el TPV tendemos a engordar nuestro ticket medio para darnos importancia. Ahora ya sabemos que si lo hacemos nos estamos perjudicando porque dudo que a ningún comercio con un ticket medio de €1000 le van a ofrecer una tasa de descuento por debajo del 1%.

2.- Débito y crédito

Hemos dicho que la tasa de intercambio de fija, pero que el importe varía en base a una serie de criterios. El principal es el del tipo de tarjeta: crédito o débito. En las tarjetas de crédito es un % pero en las de débito es un importe fijo que ronda los €0,30. Algunos bancos distinguen entre ambas, pero la mayoría no. De modo que si vendemos €100, el % de la comisión que se lleva el banco adquirente es de €0,7 (un 70% de la comisión total), y no únicamente el 24% que suponíamos al principio (1% - tasa de intercambio).

Esto no hace que aumente nuestro coste como el caso del mínimo, pero nos debería dar más información con la que mejorar nuestra negociación e intentar conseguir una mejor tasa de descuento. Porque llegado el caso dirán que no pueden bajar de esa comisión porque su margen es únicamente del 0,02%.

3.- La doble imposición

Los bancos saben hacer sus cálculos mejor que nadie. Y por supuesto en este caso no iba a ser menos. ¿Qué sucede si un banco adquiere el importe de una transacción emitida por él mismo? Exacto, que se lleva las dos comisiones: intercambio y descuento.

Esto les permite sus cálculos para saber hasta dónde pueden bajar sus comisiones, incluso por debajo de los costes, con el fin de captar clientes para el resto de su negocio. A fin de cuentas, la banca siempre gana.

4.- Productos extras

Enlazando con el punto anterior, cualquiera que conozca el mundo bancario sabe que el dinero que se llevan por la adquirencia es pecata minuta comparado con todo lo demás. En realidad, con lo que realmente ganan dinero de verdad es con todo lo demás. Teniendo cuenta (y saldo con ellos), abriéndote una línea de crédito, obligándote a tener una aval para darte el TPV, o guardando un % de la ventas como garantía.

Si esos productos extra que sugieren u obligan a contratar tienen un coste de €200 al año, únicamente a partir de €14.000 en ventas (sin tener en cuenta el mínimo del punto 1) saldrá rentable estar con ellos en lugar de, por ejemplo, Stripe. Deberíamos añadir esos números a nuestros cálculos antes de tomar una decisión, y más si estamos empezando.

Opacidad

Pero esto no acaba aquí. En realidad es habitual que ni siquiera se pueda saber lo que un comercio paga en comisiones, puesto que la mayoría de los bancos no ofrecen una forma sencilla de conciliar las ventas con los ingresos y las comisiones. Nadie tiene la información, el tiempo y el conocimiento necesario para mantener esa información en orden. Todo caos juega a su favor.

Me gustaría saber si hay alguién contento con la información de liquidaciones de sus ventas que recibe de su banco. Si es así no dudes en decírmelo.

Conclusión

¿Debo entonces contratar mi TPV con un banco o no? Yo no lo sé. He intentando poner un poco de luz sobre el tema de los costes, nada más.

Es cierto que un banco español suele ser más barato, pero para mi hay muchas más cosas que valorar. Como la tecnología, el soporte o la transparencia, pero antes de todo eso están las necesidades del negocio. Lo mismo que te costará encontrar un banco español con un sistema de tokenización de tarjetas o pagos recurrentes decente te será (casi) imposible encontrar una pasarela extranjera que te ofrezca la operación que Redsýs llama autorización.

Cada cual que saque sus propias conclusiones.